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Escribir

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Me está costando mucho escribir. Así que la semana pasada me dije: es feriado, date el día. Escribir, leer, corregir son mis únicas actividades. Por estudio o por placer, siempre estoy haciendo eso. A veces se goza, a veces no.

Hoy, por ejemplo, no tengo ganas de escribir. Tengo que realizar otros trabajos y ponerme a practicar latín. Pero no quiero dejar de ejercitar esta práctica, no quiero dejar de ser regular. Ya me lo había prometido: todos los lunes una entrega. Y no voy a dejar de cumplir, a menos que caiga un feriado. Eso sí, esta vez no hay nada que contar. Por lo que quizás todo termine en un mix sin sentido.

2

Ayer encontré una novela de Alejandro Zambra que, por no saber buscar o por que no tuve tiempo, no pude comprar la vez que fui a la Feria del Libro. De Zambra, hasta ahora, he leído todo: menos sus ensayos. Zambra es un joven escritor chileno -cuando se es escritor la juventud se extiende hasta los cincuenta. Zambra, Zambra, Zambra. He escrito muchas veces su nombre.

Formas de volver a casa es la novela que encontré y leí. Tardé mucho en leerla, porque me impuse un método de distracciones -leer otras cosas, mirar videos, hablar con gente con la que ya no me hablo, tomar café, parir un blog- para que no se me termine la novela. Así, leí 98 páginas en casi 12 horas. Lamentablemente, nada dura para siempre.

Bonsái, La vida privada de los árboles, Formas de volver a casa. Algún día escribiré sobre Zambra, ahora escribo sobre lo que me pasa con él. 

3

Siento que yo podría ser un muchacho chileno que estudia en Santiago y por medio de Zambra descubro a Borges, a Macedonio, a Hebe Ubart. Pero no, nací de este lado de la cordillera y por medio de Zambra descubro las cosas que me son naturales de tanto vivirla.

Hay algo que me atrae de cierta narrativa chilena. No puedo decir que me guste Edwards o Allende -Edwards me aburre, Allende no; pero de ella gustar, lo que se dice gustar, sólo Mi país inventado-, pero sí me gustan mucho Alberto Fuguet y este ya tan mencionado Zambra. Yo supongo que de alguna manera me siento identificado con ellos: Fuguet y su Las películas de mi vida me hizo tener un blog en el que empecé a hablar de las películas que veía y también me reconcilió con el cine. Cuando lo combiné con Zambra salió este blog.

Fuguet y Zambra no tienen nada que ver.

4

Ayer mientras leía la novela de Zambra lo hacía en voz alta -otra forma de detener la lectura- y me escuchaba intentando una tonada chilena, imitando al protagonista de Te creís muy linda, pero erís muy puta. Y cuando pensé en lo que hice durante todo el día, se me vino la imagen del protagonista de Velódromo: sentado frente al monitor de la computadora, tomando cafè, leyendo cosas en internet -incluso en inglés para demorar más la lectura. Solo, aislado. Más aislado que solo. Alguna vez voy a escribir sobre eso: mi gran familia y mi aislamiento.

Pero ahora estoy escribiendo sobre mi día chileno. O al menos, ahora que estoy pensando en todo lo que escribí más arriba, eso creo. ¿Debo cambiar la introducción? No, he dicho que hoy no sé qué escribir, así que voy a dejar salir lo que salga. 

5

El viernes había terminado de leer otra novela, La anunciación, pero de una argentina: María Negroni. Ella es poeta, como Zambra, y escribió una novela sobre la dictadura, como Zambra. Creo que desde la novela Amalia de Mármol -otro ciego director de la Biblioteca Nacional, como Groussac, como Borges- todas las generaciones latinoamericanas, lamentablemente, han tenido una dictadura sobre la que escribir. Mármol también era poeta.

No sé por qué se me dio por asociar eso, escribir eso, redactar esta explicitación. Hoy no estoy escribiendo, estoy apenas plasmando lo primero que se me viene a la cabeza. Y eso no me gusta. Prometo que la próxima semana vuelvo a escribir algo, pero por ahora dejo esto como muestra de lo mucho que me está costando escribir.

Supongo que el mejor remedio es la práctica. Los periodistas escriben todos los días y también a ellos les cuesta, pero escriben. Habrá que aprender de ellos, como el protagonista de Tinta roja.

Comentarios

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