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Mostrando entradas de 2015

Limericks

Un tiempo atrás ella me presentó a Edward Lear, uno de esos escritores victorianos que la hacen reír. En su momento no presté demasiada atención porque ella todo el tiempo me presenta autores nuevos (o, mejor dicho, desconocidos para mí). El viernes lo nombraron en un seminario y recordé que Araí me había hablado de sus limericks .

Hoy me vino a visitar y, además de dibujar —actividad que, recientemente, comenzamos a realizar con bastante frecuencia—, aprovechamos para traducir nuestro primer limerick.
There was an Old Man with a flute,
A serpent ran into his boot,
But he played day and night,
Till the serpent took flight,
And avoided that man with a flute.


Traducción:

Érase un viejito con un flautín
que encontró una serpiente en su botín
mas durante noche y día él sopló
hasta que la serpiente vuelo tomó
y evitó al viejito con un flautín.

Blaise Pascal, padre del colectivo

Blaise Pascal es conocido por sus reflexiones sobre el cristianismo, por sus contribuciones a la geometría, la teoría de la probabilidad y por su famosa apuesta. Pero, lo que pocos saben es que Pascal también es conocido como el padre del colectivo. ¿Eh? ¿Acaso el colectivo no es argentino? Bueno, digamos que incluso si Pascal no lo hubiese patentado en 1662, tampoco sería cierto. Continúo con la historia. Si bien ya existían servicios de transporte similares a lo que hoy conocemos como "taxis", la idea de las líneas urbanas regulares fue inventada por Blaise Pascal. Luis XIV le otorgó la patente para abrir cinco líneas desde el Palacio de Luxemburgo, con horarios fijos. El servicio comenzó a utilizarse el 18 de marzo de 1662 —Pascal murió el 19 de Agosto de 1662, es decir, un día como hoy. Para la época, el servicio fue bastante popular. Sin embargo, al poco tiempo, los parlamentarios limitaron el servicio a los miembros de la alta sociedad. El alto precio y el público r…

Creencias

Nunca le escribí al viejito pascuero. No me hicieron creer en él, ni en los reyes; sólo en el ratón Pérez. De todas formas, para los reyes preparábamos los zapatitos y el pasto porque a mi vieja le gustaba que los vecinos creyeran que yo todavía "no sabía". Lo del ratón no duró mucho. Un día me lo dijeron, pero me seguían pidiendo que haga en ritual de dejar el diente bajo la almohada. Creo que mis padres son más apegados a los rituales, que a las cosas que las fundamentan. Me parece genial: vivir como en una coreografía.