Ir al contenido principal

Entrevista

Leo una entrevista a Zambra. Ha pasado algo de tiempo desde la última vez que leo algo asociado a él. Es uno de esos escritores que, si no fuera tímido, recomendaría todo el tiempo.

Una pregunta que le hace el periodista de La tercera, medio chileno, me sorprende. La respuesta de Zambra me causa gracia.

Aldo Perán: — ¿Te sientes más cerca de Piglia o de Aira?

Alejandro Zambra: —¿Así como Boca-River?...

Alguna vez, por acá, dije que leer a Zambra me hace pensar en cómo sería mi vida si yo hubiese descubierto a Borges en alguna librería de Santiago. Las cosas siguen siendo más o menos así. Descubro la literatura que me rodea por Zambra.

Aparentemente, hay una bifurcación. En algún momento uno tiene que elegir entre Piglia o Aira. Y si no elegís por ninguno de los dos, ¿qué pasa? A veces es innegable: la literatura es una actividad tan exigente como la moda. La literatura es moda. Y uno no escapa a eso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nostalgia de cosas que no he vivido

IAgustín, «El Mudo», el que no puede saber ni hablar de lo que pasó con su familia. Él es el protagonista de la novela. Él —siete, ocho, diecisiete años— está tratando de construir su propia identidad en una familia que se desintegra. Yo leo esa novela: El amor nos destrozaráLove will tear us apart» se repite una y otra vez en un cassette que encuentra Agustín. No lo escucho. Escucho/leo otro estribillo, el de la novela, el del personaje/voz narrativa, «quiero acordarme».¿Se acuerda? ¿No se acuerda? ¿Acaso sabe?La memoria, la familia, la hermana muerta no le hablan, no le cuentan, no le resuelven los problemas. Lo único que le habla está en un idioma que va aprendiendo. Agustín no sabe, no supo, no sabrá; nosotros tampoco. La novela es eso: la experiencia de la incertidumbre.IIYo podría escribir esa especie de reseña, pero me niego. Así como me niego, incluso en prácticas imaginarias, a escribir una reseña que dé cuenta del argumento o que ofrezca un resumen parcial de los texto. ¿P…

Blaise Pascal, padre del colectivo

Blaise Pascal es conocido por sus reflexiones sobre el cristianismo, por sus contribuciones a la geometría, la teoría de la probabilidad y por su famosa apuesta. Pero, lo que pocos saben es que Pascal también es conocido como el padre del colectivo. ¿Eh? ¿Acaso el colectivo no es argentino? Bueno, digamos que incluso si Pascal no lo hubiese patentado en 1662, tampoco sería cierto. Continúo con la historia. Si bien ya existían servicios de transporte similares a lo que hoy conocemos como "taxis", la idea de las líneas urbanas regulares fue inventada por Blaise Pascal. Luis XIV le otorgó la patente para abrir cinco líneas desde el Palacio de Luxemburgo, con horarios fijos. El servicio comenzó a utilizarse el 18 de marzo de 1662 —Pascal murió el 19 de Agosto de 1662, es decir, un día como hoy. Para la época, el servicio fue bastante popular. Sin embargo, al poco tiempo, los parlamentarios limitaron el servicio a los miembros de la alta sociedad. El alto precio y el público r…